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Transtornos de conducta

Cada vez más familias se ven afectadas por trastornos de conducta en sus hijos y que la ausencia de padres influyen directamente en su comportamiento.

También señalamos que muchos de los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) sufren también otro trastorno asociado a su comportamiento, por ello es importante hacer una buena evaluación y dar el diagnóstico adecuado.

El CPSP realiza evaluaciones minuciosas y detallados utilizando las últimas evaluaciones y herramientes en el campo de la Psicología, aplicando las terapias adecuadas juntamente con la psicología positiva.

Diagnóstico de los trastornos de conducta en niños.

Es importante diferenciar entre las características de conducta que forman parte del desarrollo normal y las que indican que el niño pueda tener un trastorno de conducta. El diagnostico ha de ser meticuloso y riguroso, evitando diagnosticar al niño de algo que no tiene o dejarle sin tratamiento, lo que puede suponer un grave perjuicio para su evolución.

Los expertos también deben conocer los factores de riesgo y los síntomas para poder hacer un diagnostico precoz que permita empezar a tratar el trastorno lo antes posible y minimizar los efectos negativos. Por ejemplo, a los 2 años lo normal es que los niños tengan rabietas, no obedezcan y se muestren intolerantes a los cambios. morder, dar patadas, romper objetos, amenazas con objetos o palabras desafiantes es propio de niños de entre 4 y 8 años.

Sin embargo, los trastornos de conducta se manifiestan pronto. Una forma de valorarlo es fijarse en la frecuencia e intensidad o gravedad de las rabietas, la persistencia en el tiempo y en qué medida perturban el desarrollo emocional y proceso de adaptación familiar y social del niño.

La diferencia entre el trastorno de conducta y TDHA no siempre es sencilla, ya que ambos trastornos se asocian con gran frecuencia y comparten síntomas.

En el caso del TND (trastorno negativista desafiante), el niño suele mantener una actitud retadora y provocadora, mientras que los casos de TDAH se caracterizan por la falta de atención acompañados de hiperactividad y actos impulsivos que inciden de forma negativa en el día a día del niño.

Los padres suelen sentir confusos o disgustados cuando se presenta un caso de trastorno disocial con los hijos. Para ellos no es una tarea fácil y suele ser estresante y agotador al derivar en conflictos de pareja o sencillamente una mayor dificultad general en la vida familiar.

Tratamiento de los trastornos de conducta en niños

– La primera pauta es pedir ayuda psicológica, para una buena evaluación y diagnóstico.
– La terapia psicopedagògica es la más apropiada en estos caso junto con la terapia cognitiva conductual.
– La implicación de la propia familia es fundamental para conseguir resultados satisfactorios.