
Toda persona que recibe un diagnostico de cáncer, muchas veces le es desvastador en su vida; desencadena procesos psíquicos, reacciones emocionales intensas nunca vividas y estas reacciones y complicaciones fuertes vienen con depresión, ansiedad, inseguridad, miedo, desesperanza y es una situación que se hace muy fuerte.
Y de repente, es como si explosionara una bomba y desencadenara todas estas reacciones, porque el cáncer es una enfermedad cargada de connotación negativa, pues la relacionan con la palabra muerte, lo cual no es así; ya que según las investigaciones de la ciencia hay una evolución en tratamientos y en la medicación, en el 60% de los casos de cáncer son prevenibles, entonces trae un poco mas de tranquilidad saber que el cáncer tiene mayor oportunidad de cura desde que es pronosticado a tiempo y desde que se hagan los exámenes a tiempos.
Estos problemas emocionales desencadenan problemas a nivel social, la persona se aísla, es estigmatizada, pierde autonomía, pierde control, ya no hay mas gerencia de su propia vida, se torna dependiente de la familia, de médicos, etc.
Luego, el proceso relacionado con el cáncer mismo, que son las intervenciones, cirugías, efectos colaterales, dolores, la vida de la persona cambia de un momento a otro.
Todo ello evidencia que el paciente necesita de un profesional calificado y especializado para dar un soporte y asistencia a nivel emocional
El desgaste físico y emocional de un tratamiento prologando a los que está sometido el paciente de cáncer es muy fuerte, y todo un reto por los varios exámenes, acompañamientos, quimioterapias y radioterapias en el mismo día o de una programación extensa de días, meses y años; la parte emocional sufre mucho y no solo del paciente, sino de la familia también y las personas mas cercanas.
Por ello la Psico-Oncología entra para dar ese soporte emocional tanto al paciente, como al familiar, cuidador o profesionales del área de salud como equipo multidisciplinario entre ellos los médicos, enfermeras, fisioterapeutas, etc.
Este equipo que está cuidando al paciente de cáncer también sufre y se ven afectados, también se angustian de ver que el tratamiento no dio el efecto deseado y el paciente está sufriendo y sin perspectiva de mejora.
Asimismo, cuando se llega a la fase terminal en la que ya no se puede hacer más, a no ser dar todo el aliento emocional y físico, atender las necesidades básicas, minimizar el dolor, proporcionar el alivio, haciendo que el paciente pase por esa fase de la forma más confortable posible.
Cuando una persona recibe un diagnostico de cáncer hay un curso de negación, “no creo”, “no es conmigo”, “el médico se equivocó”, “esto va a pasar rápido”, hasta caer en la cuenta de: “si esto es la realidad, está sucediendo”.
Entonces entra a una otra fase que es: la aceptación y es muy bueno cuando llega rápido a esta fase, ya que el paciente es el único responsable por si mismo, entonces va a enfrentar el tratamiento, no va huir y no dejará de hacer la programación de la quimioterapia y radioterapia de inicio, investigará sobre su propia enfermedad y querrá saberlo todo, sin que la familia le esconda nada, porque la familia muchas veces comete el error de no decir y revelar nada para evitar el sufrimiento en la persona.
Lo mejor es tener conciencia de lo que está sucediendo consigo mismo y buscar inmediatamente ayuda médica y psico-emocional.
El psico-oncólogo del CPSP interviene en las distintas fases de la enfermedad, impacto psicológico del diagnóstico de una enfermedad grave, preparación psicológica para la cirugía, calidad de vida ligada a tratamientos con efectos secundarios, problemas psicológicos asociados a los cambios permanentes producidos por la enfermedad, asunción del rol del enfermo, trastornos emocionales derivados de la enfermedad, etc.
