Cuando observamos a nuestro hijo pequeño o adolescente que se siente triste a veces, es normal y parte de la vida misma. Sin embargo debemos estar alerta cuando estos sentimientos se tornan frecuentes, persistentes o muy intensos, y comienzan a interferir con la vida cotidiana del niño o adolescente. En estos casos es recomendable que los padres acudan a una consulta con un psicólogo especialista en psicología infantil, ya que el tratamiento a tiempo puede prevenir dificultades futuras (como por ejemplo el abuso de sustancias por parte de los adolescentes) y situaciones de extrema gravedad tales como el suicidio.
Los trastornos del estado de ánimo en los niños, también llamados trastornos del humor o trastornos afectivos, son difíciles de diagnosticar porque los niños no siempre son capaces de expresar cómo se sienten y no necesariamente tienen los mismos síntomas que los adultos.