
En apariencia muchas veces el perfeccionismo nos ayuda a lograr más y mejores cosas.
Pero independientemente de si nos damos cuenta o no, cuando somos perfeccionistas, pagamos un precio demasiado alto:
Con frecuencia negamos nuestro afán de perfección, bajo el lema de: “Me gusta hacer las cosas bien” o “Sólo dedicándole toda nuestra atención a lo que hacemos, podemos lograr y mantener el éxito”.
Aparentemente estas frases parecen lógicas y verdaderas.
Pero existe una gran diferencia entre querer hacer las cosas lo mejor posible y mejorarlas cuando se puede, pero sin demasiada angustia o estrés y tener que hacerlas perfectas (porque si no, significa que soy poco valioso, importante, inteligente, etc.).
El perfeccionismo nos hace sufrir y “perder” muchos aspectos de nuestra vida.
¿Eres perfeccionista?
Responde a las siguientes preguntas, con la mayor honestidad posible.
Si contestaste si, a la mayoría de las preguntas, posiblemente eres perfeccionista.
El perfeccionismo puede ser el resultado de una baja autoestima.
Es un intento de demostrarnos y demostrarles a los demás, que sí somos capaces y dignos de ser valorados y apreciados.
Pero al mismo tiempo es uno de los principales obstáculos para aumentar y fortalecer nuestra autoestima.
¿Por qué?
Porque trabajar para tener una autoestima elevada, implica hacer cosas que no siempre nos van a salir bien.
Significa reconocer y aceptar nuestros errores.y darnos permiso de cometerlos.
El perfeccionismo está relacionado con:
Calificarse y valorarse como persona, en función de los éxitos o fracasos que tenemos.
