
Hoy en día se habla sobre la inteligencia emocional, la que conocemos como el dominio de la excelencia personal, a través de las habilidades intra e interpersonales en personas de distintas edades. Ahora nos plantearemos la interrogante: ¿Cómo desarrollarla desde la familia?
Queremos precisar algunos lineamientos psicológicos, respecto a como la labor de padres puede consolidar su desarrollo (despliegue) desde la crianza a nivel familiar y la necesidad de mantener un CE (coeficiente emocional) elevado para fomentar valores y emociones positivos en sus hijos, como indicadores de bienestar en el ámbito familiar.
Es importante reconocer en los padres de la familia diversas capacidades y competencias para desarrollas una serie de habilidades emocionales en la crianza de sus hijos.
Las investigaciones psicológicas recientes sobre el tema han descubierto que la inteligencia abarca más áreas que la capacidad para pensar de manera lógica, resolver problemas. También incluye diversas actividades como el entusiasmo, la autonomía, el optimismo y la flexibilidad creativa, las cuales facilitan comportamientos adaptativos de influencia para el desarrollo de la personalidad del niño y la madurez del yo adolescente.
La conciencia emocional, como parte importante de la evolución y formación psicológica de los hijos, requiere de parte los padres, del reconocimiento de que el amor no es suficiente para ser buenos padres. A esta tarea se agrega la necesidad de propiciar la capacitación emocional de papá y mamá para entenderse y autovalorarse a sí mismos, desarrollando valores y actitudes de optimismo, buen humor, confianza y dominio emocional en ellos y en sus hijos. Ello implica desplegar algunas habilidades iniciales de profundidad, apertura y madurez propia de los adultos, y más aún como “padres suficientemente buenos” , abiertos y atentos a las disposiciones afectivas en sus hijos.
La participación de la emoción para manejar los sentimientos propios y de nuestros hijos determinará el éxito y la felicidad en todos los ámbitos de la vida y particularmente en las relaciones familiares.
Ser padres, es en suma, una forma dereaprender emocionalmente a serlo todos los días. Esta tarea no es fácil, pero es gratificante si aprendemos a responsabilizarnos de nuestras emociones sin perder nuestra conexión emocional con nuestros hijos, a través de una disciplina positiva y orientadora.
La inteligencia emocional constituye un espacio psicológico de extraordinario poder para el cambio y el éxito personal. Y pertenece a todos.
