
Cuántas veces hemos sentido un vacío o cuantas veces nos hemos sentido como en el siguiente ejemplo?:
“Tengo trabajo, tengo familia, tengo amigos, tengo una pareja que me quiere…y aun así me siento vacío. Cada tanto me embarga una sensación de: no ser nada en el mundo, aburrimiento, no saber que hacer, llorar porque sí, sentir que nada me motiva, ser pesimista, negativo.
Son 2-3 días donde lo veo todo negro, mis pensamientos son sólo negativos y no consigo salir de ahí. Tengo miedo a que mi situación afecte a mi alrededor y sobre todo tengo pánico de acudir a un psicólogo o psiquiatra y me acabe medicando; he visto a gente que tras los tratamientos no vuelven a ser los mismos”.
Las variaciones en el estado de ánimo son respuestas emocionales que pueden tener múltiples causas: a veces son circunstancias o eventos vitales que nos alteran, otras tienen que ver con alguna incapacidad que tengamos para enfrentar situaciones, o sentir una carencia de algo importante para nosotros y que no sabemos cómo alcanzar. A veces el malestar es cíclico y breve, es probable que pudiera tener alguna base biológica, en los últimos años se ha avanzado mucho en los estudios sobre los correlatos biológicos de los trastornos afectivos.
Se conocen los neurotransmisores y sustancias que intervienen en ellos, como el triptófano, sustancia que precede a la re-captación de serotonina y que está en los alimentos de la dieta que comemos, parece que cuando no lo tomamos en la dieta se correlaciona con estados de ánimo más bajo. Si esto es así podría tratar de incluirlo comiendo alimentos que lo contienen como el pescado azul, carnes y productos lácteos, también lo contienen las legumbres y algunas verduras.
Pero aunque pueda existir una base fisiológica, esta también se puede modificar con el comportamiento, con la actitud y voluntad que se ponga en salir de ello.
Estos episodios también puede deberse a algún evento reciente en su vida, que le preocupe o que esté sin resolver o represente alguna amenza para su bienestar.
A veces, no es necesario que ocurra algo explícito, las causas pueden ser aspectos de la vida no resueltos, conflictos, renuncias… que nos hacen infelices pero que no los reconocemos. Si cree que algo de ello puede estar afectándole sería conveniente que consultara con un psicólogo, que en ningún caso le va a medicar, y si le ayudaría a explorar y explicar esos cambios de humor.
Por otro lado si todo en su vida va bien, pero aún así se siente desgraciado e infeliz, lo mejor que puede hacer es no asustarse y aprender a controlar esos bajones esporádicos.
Desde esa actitud, actúe de forma contraria a lo que su ánimo lo arrastra, por ejemplo:
